El presidente de la Cámara de Diputados, César Duarte Jáquez, y el coordinador de los senadores del PRD, Carlos Navarrete, atajaron a los grupos civiles que desde febrero difunden por internet la campaña para anular el voto del 5 de julio, pues amén de significar un retroceso en el desarrollo democrático del país, no servirá de nada.
Sin importar el porcentaje de participación en las urnas, “el 1 de septiembre vamos a instalar la nueva Cámara de Diputados”, aclaró Carlos Navarrete.
El movimiento por anular el voto surgió en los llamados blogs desde febrero de este año y ha sido retomado por organizaciones no gubernamentales en Puebla, Jalisco y Distrito Federal, principalmente.
Argumentan que anular el voto será como un castigo a la clase política y hasta invitan a la población a unirse a la venta de camisetas impresas con la campaña por la anulación de sufragios.
“Me parece una irresponsabilidad de cualquier ciudadano que plantee esa alternativa. Yo creo que las elecciones y el proceso electoral, el proceso político-democrático que ha venido evolucionando en el país, lo debemos fortalecer, así sean las posiciones más complicadas”, consideró César Duarte.
Por separado, en conferencia de prensa, Carlos Navarrete se preguntó qué se gana con emitir un voto en blanco, cuál es la pretensión, a dónde va eso, a quién fortalece o a quién debilita.
“La Cámara de Diputados se va a integrar con 500 legisladores si vota 50% de los electores, que si vota 35% del padrón electoral o si vota 25% por ciento de los votantes. Diputados habrá el 1 de septiembre trabajando en San Lázaro.
“¿Qué se pretende entonces con esta campaña enlazada de opinantes y medios de comunicación propiciando y llamando a la gente a que vaya a las urnas pero anule el voto?
“Yo creo que es una apuesta equivocada; es un llamado que no tiene ninguna consecuencia positiva para el país, no ayuda a nadie: ni a los ciudadanos ni a la Cámara de Diputados; no ayuda a exponer puntos de vista; al contrario, aleja a la gente de un punto de vista, y me parece que sólo deteriora la representación política en la Cámara.”
Navarrete recordó que los partidos políticos tienen muchos defectos y no pasan por un momento de prestigio; los partidos políticos son insatisfactorios a la democracia, pero sin partidos políticos no hay democracia, porque no lleva a ningún lado, simplemente anula la voluntad de un ciudadano y anula su opinión.
“Me parece que se están equivocando quienes están un día y otro también propiciando esta campaña de que los ciudadanos vayan y anulen su voto en la urna el 5 de julio. Yo espero que no haya oídos receptivos a este planteamiento y que el 5 de julio tengamos un buen número de millones de mexicanos acudiendo a votar por la opción de su preferencia”, afirmó.
Excélsior
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jueves, 4 de junio de 2009
PRI y PRD aceptan debate sin ofensas
Los líderes nacionales del PRI y del PRD, Beatriz Paredes Rangel y Jesús Ortega Martínez, respectivamente, se manifestaron listos para ir a un debate incluyente, sin descalificaciones ni ofensas entre las tres principales fuerzas políticas del país.
Sin embargo, el presidente nacional del PAN, Germán Martínez, propuso que en lugar de uno se den tres encuentros, pero ninguno que aglutine a los tres principales partidos, el primero entre PAN y PRI, el segundo entre PAN y PRD y el tercero PRD y PRI.
“Creo que eso es lo mejor para que quede clara la diferencia y que todos tengamos la oportunidad de debatir dos veces entre los tres, en tres debates (...) Quiero un debate PAN-PRI, PAN-PRD y en otro momento PRD-PRI”, detalló en conferencia de prensa.
Paredes Rangel envió una carta a su homólogo del sol azteca en la que le dice “no tener ningún inconveniente en la participación del PRD” en el caso de que llegue a concretarse un debate con el PAN, pero aclaró que para ello se necesita un acuerdo entre los “presuntos participantes”.
“Estoy convencida de que, para el desarrollo democrático, lo verdaderamente útil es que los debates y polémicas sean sobre ideas, conceptos y propuestas; sobre la visión de desarrollo que conciba cada opción política; que las descalificaciones, la ofensa y la detracción como método lesionan la política y acaba por lesionar a la democracia”, le dijo Paredes Rangel en su misiva.
No obstante, cuestiona la actitud de Ortega. Se declara sorprendida que en un documento previo enviado por el PRD se diga que “es inadmisible que por conflictos interpartidistas francamente inútiles, se intente impedir que el PRD exponga, debata y confronte sus ideas con los demás partidos políticos”, pues jamás ha tenido un “espíritu excluyente” al debate.
Ortega Martínez señaló a su vez que si el PAN se opone a un encuentro entre las tres principales fuerzas políticas, primero, y después con todos los partidos políticos, “sería absolutamente contradictorio” con la historia del blanquiazul.
“Creo que eso necesita la ciudadanía; lo que ha visto, en parte importante especialmente del PRI y del PAN es un pleito de Beatriz con Germán; Germán dice que Beatriz protege delincuentes y narcotraficantes; Beatriz dice que Germán es un muchacho pendenciero, eso me parece que no es un buen contenido de un debate electoral”, agregó Ortega Martínez.
Por separado, al preguntarle si no aceptaría un solo debate entre PAN-PRI y PRD, Martínez Cázares dijo: “Esa es mi posición, habrá que preguntarles a ellos si la aceptan (los tres debates)”.
El Universal
Sin embargo, el presidente nacional del PAN, Germán Martínez, propuso que en lugar de uno se den tres encuentros, pero ninguno que aglutine a los tres principales partidos, el primero entre PAN y PRI, el segundo entre PAN y PRD y el tercero PRD y PRI.
“Creo que eso es lo mejor para que quede clara la diferencia y que todos tengamos la oportunidad de debatir dos veces entre los tres, en tres debates (...) Quiero un debate PAN-PRI, PAN-PRD y en otro momento PRD-PRI”, detalló en conferencia de prensa.
Paredes Rangel envió una carta a su homólogo del sol azteca en la que le dice “no tener ningún inconveniente en la participación del PRD” en el caso de que llegue a concretarse un debate con el PAN, pero aclaró que para ello se necesita un acuerdo entre los “presuntos participantes”.
“Estoy convencida de que, para el desarrollo democrático, lo verdaderamente útil es que los debates y polémicas sean sobre ideas, conceptos y propuestas; sobre la visión de desarrollo que conciba cada opción política; que las descalificaciones, la ofensa y la detracción como método lesionan la política y acaba por lesionar a la democracia”, le dijo Paredes Rangel en su misiva.
No obstante, cuestiona la actitud de Ortega. Se declara sorprendida que en un documento previo enviado por el PRD se diga que “es inadmisible que por conflictos interpartidistas francamente inútiles, se intente impedir que el PRD exponga, debata y confronte sus ideas con los demás partidos políticos”, pues jamás ha tenido un “espíritu excluyente” al debate.
Ortega Martínez señaló a su vez que si el PAN se opone a un encuentro entre las tres principales fuerzas políticas, primero, y después con todos los partidos políticos, “sería absolutamente contradictorio” con la historia del blanquiazul.
“Creo que eso necesita la ciudadanía; lo que ha visto, en parte importante especialmente del PRI y del PAN es un pleito de Beatriz con Germán; Germán dice que Beatriz protege delincuentes y narcotraficantes; Beatriz dice que Germán es un muchacho pendenciero, eso me parece que no es un buen contenido de un debate electoral”, agregó Ortega Martínez.
Por separado, al preguntarle si no aceptaría un solo debate entre PAN-PRI y PRD, Martínez Cázares dijo: “Esa es mi posición, habrá que preguntarles a ellos si la aceptan (los tres debates)”.
El Universal
Paredes acepta incluir a Ortega en el debate
La organización de un debate entre los líderes de las tres principales fuerzas políticas continúa enredándose.
Beatriz Paredes, del PRI, aceptó la exigencia de Jesús Ortega, del PRD, de ser incluido en el hipotético encuentro; pero, una vez invitado, éste condicionó su participación a que se trate de un ejercicio de discusión de ideas y no “un pleito entre primos”. En tanto, Germán Martínez, del PAN, propuso ahora que nosea uno sino tres los debates.
El jueves pasado Paredes retó a Martínez a debatir públicamente sobre las propuestas de ambos partidos políticos de cara a los comicios del 5 de julio. El panista aceptó con la condición de que en ese encuentro sólo participaran ella y él. Ortega se inconformó y reclamó mediante cartas
enviadas a sus homólogos de PRI y PRD la exclusión. El líder de Acción Nacional respondió que, en todo caso, era potestad de la priista girar las invitaciones, pues ella erala convocante.
Ayer Paredes respondió a Ortega, también mediante una misiva, que no tiene inconveniente en debatir con él y con Martínez, en fecha y lugar por determinar.
La ex gobernadora tlaxcalteca aseguró que jamás ha tenido un “espíritu excluyente” en el de-bate de ideas y propuestas.
“Es inadmisible que por conflictos interpartidistas francamente inútiles, se intente impedir que el PRD exponga, debata y confronte sus ideas con los demás partidos políticos”, manifestó.
Al conocer de la respuesta, Ortega condicionó su participación: “En todo no estaría dispuesto a ir a un intercambio de acusaciones entre dos partidos, a eso no le entraría. Si se trata de un pleito entre primos, pues no participaría; un pleito personal no ayuda al país, se requiere del debate de ideas en un ambiente elementalmente de respeto”, indicó en conferencia con la prensa.
El líder perredista afirmó que no es una contradicción que al inicio de la campaña haya asegurado que no se iba a subir al ring con el PRI y el PAN, y ahora quiera formar parte del debate que ambos partidos perfilan, consecuencia del intercambio de descalificaciones que han sostenido las últimas semanas.
Exhortó a que sea el IFE quien organice, conforme a sus facultades, uno o dos debates, y sugirió que en una primera instancia sean sólo PRI, PAN y PRD, mientras en uno posterior se incluya al resto de las fuerzas políticas.
Germán Martínez coincidió con ese punto con Ortega, pero sugirió que no sean dos sino tres debates, en el que sólo participen las tres principales fuerzas.
“Quiero un debate PAN-PRI, PAN-PRD y, en otro momento, PRD-PRI”, definió.
Milenio
Beatriz Paredes, del PRI, aceptó la exigencia de Jesús Ortega, del PRD, de ser incluido en el hipotético encuentro; pero, una vez invitado, éste condicionó su participación a que se trate de un ejercicio de discusión de ideas y no “un pleito entre primos”. En tanto, Germán Martínez, del PAN, propuso ahora que nosea uno sino tres los debates.
El jueves pasado Paredes retó a Martínez a debatir públicamente sobre las propuestas de ambos partidos políticos de cara a los comicios del 5 de julio. El panista aceptó con la condición de que en ese encuentro sólo participaran ella y él. Ortega se inconformó y reclamó mediante cartas
enviadas a sus homólogos de PRI y PRD la exclusión. El líder de Acción Nacional respondió que, en todo caso, era potestad de la priista girar las invitaciones, pues ella erala convocante.
Ayer Paredes respondió a Ortega, también mediante una misiva, que no tiene inconveniente en debatir con él y con Martínez, en fecha y lugar por determinar.
La ex gobernadora tlaxcalteca aseguró que jamás ha tenido un “espíritu excluyente” en el de-bate de ideas y propuestas.
“Es inadmisible que por conflictos interpartidistas francamente inútiles, se intente impedir que el PRD exponga, debata y confronte sus ideas con los demás partidos políticos”, manifestó.
Al conocer de la respuesta, Ortega condicionó su participación: “En todo no estaría dispuesto a ir a un intercambio de acusaciones entre dos partidos, a eso no le entraría. Si se trata de un pleito entre primos, pues no participaría; un pleito personal no ayuda al país, se requiere del debate de ideas en un ambiente elementalmente de respeto”, indicó en conferencia con la prensa.
El líder perredista afirmó que no es una contradicción que al inicio de la campaña haya asegurado que no se iba a subir al ring con el PRI y el PAN, y ahora quiera formar parte del debate que ambos partidos perfilan, consecuencia del intercambio de descalificaciones que han sostenido las últimas semanas.
Exhortó a que sea el IFE quien organice, conforme a sus facultades, uno o dos debates, y sugirió que en una primera instancia sean sólo PRI, PAN y PRD, mientras en uno posterior se incluya al resto de las fuerzas políticas.
Germán Martínez coincidió con ese punto con Ortega, pero sugirió que no sean dos sino tres debates, en el que sólo participen las tres principales fuerzas.
“Quiero un debate PAN-PRI, PAN-PRD y, en otro momento, PRD-PRI”, definió.
Milenio
Contrapeso al hegemónico PRI
Una vez que el PRI perdió la mayoría en San Lázaro, la vida legislativa entró en una dinámica compleja, de balance de poderes, que sólo se conocía en la teoría, y de alianzas entre las fuerzas políticas, que se repartieron el control de la Cámara de Diputados.
Los que habían sido pequeños ganaron fuerza y la aplicaron en ejercicio cotidiano para vencer a los priístas, que desplegaban su talento político y los recursos de su oficio para imponerse. Eran los días de la 57 Legislatura, de 1997 a 2000, que empezaron con jornadas humillantes para el soberbio PRI, sobre el cual actuaba el G-4 —la formación de PAN, PRD, PT y el benjamín: el PVEM.
Ese balance de poderes tuvo una de sus batallas más sonoras en las sesiones tensas, cargadas de energía, en las que se recurrió hasta a la maña parlamentaria en el proceso de aprobación del Presupuesto de Egresos de 2000, el año de la elección presidencial.
Pablo Gómez Álvarez, coordinador de la bancada del PRD, negoció con los panistas ir hasta el final en el objetivo de introducir siete grandes modificaciones al gasto, que representaban 17 mil millones de pesos.
“Los panistas querían darle un golpe a Ernesto Zedillo, para que no tuviera recursos para financiar al PRI en tiempo electoral”, dice Pablo Gómez.
El acuerdo fue no negociar por separado. PAN y PRD firmaron para no echarse para atrás. Ambas partes cumplieron. “El golpe fue muy fuerte para Zedillo por ese presupuesto”.
A ningún otro presidente la Cámara de Diputados le había cambiado el gasto público, en el que se expresa el poder. Y en defensa del proyecto del Ejecutivo se movieron los alfiles de la Secretaría de Hacienda (José Ángel Gurría, Santiago Levy y Antonio Meade), pero la decisión de poner un freno al poder presidencial siguió adelante.
Estaba en juego la reasignación de 17 mil millones de pesos del gasto en los rubros de educación, vivienda, pensiones y campo.
La fuerza de reacción priísta, dice Pablo Gómez, había comprado a diputados del PAN, del PRD y del PT para que “desaparecieran” al momento de la votación. Así ganaba el PRI por tres votos, pero resultaron insuficientes para salir con el triunfo y tuvo que ceder en un periodo extra.
“Las siete grandes modificaciones al gasto de 2000” fueron ganadas por la alianza PRD-PAN, en una ronda de votaciones con júbilo de los que doblegaban al PRI. “¡Otra, otra!”, gritaron mis compañeros, cuando se cerró la última aprobación.
El PRI ya no era el rey. Pero se movía con los modos de antes. Una decena de diputados operaba para el líder de la bancada priísta, Arturo Núñez. Eran Alfredo Phillips Olmedo, Dionisio Meade, Laura Alicia Garza Galindo, Manuel Ángel Núñez Soto, Rafael Oceguera Ramos, Elba Esther Gordillo, Francisco Arroyo Vieyra, Enrique Jackson y Ricardo Canavati.
Todo el tiempo procesaban acuerdos, negociaban. Escuchaban con paciencia a los representantes de otros flancos partidistas, quizá para que después sus oradores en tribuna despedazaran la oferta contraria.
Era el arte de la política en la que se habían ejercitado las fuerzas políticas. Del lado panista estaban José Paoli Bolio y Juan José Rodríguez Prats, entre otros, y en las filas perredistas Antonio Soto y Demetrio Sodi eran interlocutores en la nueva tarea abierta en San Lázaro desde que no había partido con mayoría: negociar.
Por vez primera hubo un reparto de comisiones: 27 tocaron al PRI, 14 al PAN, 14 al PRD, 2 para el PT y otras 2 al PVEM.
Santiago Creel Miranda (PAN) era presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales. Recuerda: “El Congreso empezó a ser una autonomía por primera vez, y el sistema de pesos y contrapesos funcionó de manera regular”.
El investigador Alberto Aziz Nassif evalúa: “De alguna manera en esa Legislatura se expresa una nueva gobernabilidad, porque empieza a cambiar el régimen, en este caso en el Poder Legislativo. Los balances los da la oposición”.
Porfirio Muñoz Ledo (PRD), que enarboló el arribo de las minorías a la presidencia de la Cámara de Diputados, dice: “Establecimos un diálogo transparente y digno entre oposición y el gobierno. Preparamos el terreno para la alternancia democrática”.
Enrique Jackson Ramírez (PRI), diputado de aquella etapa, acusa que al PAN y al PRD “los animaba un afán de venganza, de hacer sentir a los priístas su mayoría; querían imponer decisiones al partido y al gobierno de Zedillo”. Los tres años fueron de alianzas, acuerdos, de producir legislación, y cada instante se demostró que “nadie es capaz por sí solo de tomar decisiones”.
José Paoli Bolio (PAN), en una evaluación como presidente de la Legislatura en el tercer año, destaca el empuje de los diputados, que presentaron 94% de las iniciativas —el 6% correspondió al Ejecutivo—, las cuales aprobaron en amplios ejercicios de negociación.
José Fernández Santillán, politólogo del Tecnológico de Monterrey, ciudad de México, plantea que en 1997, los que habían sido partidos chicos, formaron un Congreso plural con el PRI, que moderó la autoridad presidencial. Se abrió una estabilidad fincada en la negociación, el compromiso y la convivencia pacífica.
El académico señala que es preocupante que, en la actualidad, Acción Nacional, en una actitud suicida, intente “desaparecer a la oposición, ganar la mayoría en la Cámara de Diputados a como dé lugar, lo que sería “una derrota para la democracia”.
Fauzi Hamdan Amad (PAN), quien fue presidente de la Comisión de Hacienda, considera que el gran tema de ese periodo fue el escándalo del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) y la constitución del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), en un Congreso en el que “estábamos al tú por tú con el gobierno”.
La Cámara de Diputados no dejó pasar un artículo transitorio en el que la Secretaría de Hacienda endosaba a la deuda pública 542 mil millones de pesos del rescate bancario.
Muñoz Ledo señala que, en el caso del Fobaproa, finalmente el PAN hizo alianza con el PRI, pues de hecho en ese tema se fracturó el G-4, que sólo duró un año. “Entonces —subraya— el sistema tripartita no funciona si no hay una mayoría de oposición o de gobierno, porque el partido de en medio se tiene que ir a un lado, y el juego se vuelve tramposo, oscuro y se presta a todo tipo de arreglos”.
María del Carmen Nava Polina, politóloga del ITAM, señala que desde esa legislatura “estamos viviendo una época de democracia parlamentaria, que no ha terminado”, y que reclama arreglos orgánicos.
Se necesita una nueva Ley Orgánica del Congreso de la Unión, así como de reglamentos para la vida interior de las dos cámaras (diputados y senadores), considera, que fortalezcan las comisiones, el trabajo legislativo de los diputados, que resuelvan una gama de decisiones que en la actualidad se atienden mediante acuerdos de los coordinadores de bancadas.
La Cámara de Diputados abrió un canal de televisión en la 57 Legislatura y por primera vez publicó en una Gaceta los materiales relativos a la tarea de los diputados, que hasta entonces trabajaban a ciegas, reseña la politóloga.
Por ello no hay archivos de comisiones anteriores a 1997. Ese es el año de los pasos adelante, incluso es cuando por fin se instala un sistema electrónico de votación y desaparecen los bonos a discreción.
Sin embargo, dice, la tarea de la transparencia y la rendición de cuentas del poder que fiscaliza está incumplida.
El Universal/ Juan Arvizu Arrioja
Los que habían sido pequeños ganaron fuerza y la aplicaron en ejercicio cotidiano para vencer a los priístas, que desplegaban su talento político y los recursos de su oficio para imponerse. Eran los días de la 57 Legislatura, de 1997 a 2000, que empezaron con jornadas humillantes para el soberbio PRI, sobre el cual actuaba el G-4 —la formación de PAN, PRD, PT y el benjamín: el PVEM.
Ese balance de poderes tuvo una de sus batallas más sonoras en las sesiones tensas, cargadas de energía, en las que se recurrió hasta a la maña parlamentaria en el proceso de aprobación del Presupuesto de Egresos de 2000, el año de la elección presidencial.
Pablo Gómez Álvarez, coordinador de la bancada del PRD, negoció con los panistas ir hasta el final en el objetivo de introducir siete grandes modificaciones al gasto, que representaban 17 mil millones de pesos.
“Los panistas querían darle un golpe a Ernesto Zedillo, para que no tuviera recursos para financiar al PRI en tiempo electoral”, dice Pablo Gómez.
El acuerdo fue no negociar por separado. PAN y PRD firmaron para no echarse para atrás. Ambas partes cumplieron. “El golpe fue muy fuerte para Zedillo por ese presupuesto”.
A ningún otro presidente la Cámara de Diputados le había cambiado el gasto público, en el que se expresa el poder. Y en defensa del proyecto del Ejecutivo se movieron los alfiles de la Secretaría de Hacienda (José Ángel Gurría, Santiago Levy y Antonio Meade), pero la decisión de poner un freno al poder presidencial siguió adelante.
Estaba en juego la reasignación de 17 mil millones de pesos del gasto en los rubros de educación, vivienda, pensiones y campo.
La fuerza de reacción priísta, dice Pablo Gómez, había comprado a diputados del PAN, del PRD y del PT para que “desaparecieran” al momento de la votación. Así ganaba el PRI por tres votos, pero resultaron insuficientes para salir con el triunfo y tuvo que ceder en un periodo extra.
“Las siete grandes modificaciones al gasto de 2000” fueron ganadas por la alianza PRD-PAN, en una ronda de votaciones con júbilo de los que doblegaban al PRI. “¡Otra, otra!”, gritaron mis compañeros, cuando se cerró la última aprobación.
El PRI ya no era el rey. Pero se movía con los modos de antes. Una decena de diputados operaba para el líder de la bancada priísta, Arturo Núñez. Eran Alfredo Phillips Olmedo, Dionisio Meade, Laura Alicia Garza Galindo, Manuel Ángel Núñez Soto, Rafael Oceguera Ramos, Elba Esther Gordillo, Francisco Arroyo Vieyra, Enrique Jackson y Ricardo Canavati.
Todo el tiempo procesaban acuerdos, negociaban. Escuchaban con paciencia a los representantes de otros flancos partidistas, quizá para que después sus oradores en tribuna despedazaran la oferta contraria.
Era el arte de la política en la que se habían ejercitado las fuerzas políticas. Del lado panista estaban José Paoli Bolio y Juan José Rodríguez Prats, entre otros, y en las filas perredistas Antonio Soto y Demetrio Sodi eran interlocutores en la nueva tarea abierta en San Lázaro desde que no había partido con mayoría: negociar.
Por vez primera hubo un reparto de comisiones: 27 tocaron al PRI, 14 al PAN, 14 al PRD, 2 para el PT y otras 2 al PVEM.
Santiago Creel Miranda (PAN) era presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales. Recuerda: “El Congreso empezó a ser una autonomía por primera vez, y el sistema de pesos y contrapesos funcionó de manera regular”.
El investigador Alberto Aziz Nassif evalúa: “De alguna manera en esa Legislatura se expresa una nueva gobernabilidad, porque empieza a cambiar el régimen, en este caso en el Poder Legislativo. Los balances los da la oposición”.
Porfirio Muñoz Ledo (PRD), que enarboló el arribo de las minorías a la presidencia de la Cámara de Diputados, dice: “Establecimos un diálogo transparente y digno entre oposición y el gobierno. Preparamos el terreno para la alternancia democrática”.
Enrique Jackson Ramírez (PRI), diputado de aquella etapa, acusa que al PAN y al PRD “los animaba un afán de venganza, de hacer sentir a los priístas su mayoría; querían imponer decisiones al partido y al gobierno de Zedillo”. Los tres años fueron de alianzas, acuerdos, de producir legislación, y cada instante se demostró que “nadie es capaz por sí solo de tomar decisiones”.
José Paoli Bolio (PAN), en una evaluación como presidente de la Legislatura en el tercer año, destaca el empuje de los diputados, que presentaron 94% de las iniciativas —el 6% correspondió al Ejecutivo—, las cuales aprobaron en amplios ejercicios de negociación.
José Fernández Santillán, politólogo del Tecnológico de Monterrey, ciudad de México, plantea que en 1997, los que habían sido partidos chicos, formaron un Congreso plural con el PRI, que moderó la autoridad presidencial. Se abrió una estabilidad fincada en la negociación, el compromiso y la convivencia pacífica.
El académico señala que es preocupante que, en la actualidad, Acción Nacional, en una actitud suicida, intente “desaparecer a la oposición, ganar la mayoría en la Cámara de Diputados a como dé lugar, lo que sería “una derrota para la democracia”.
Fauzi Hamdan Amad (PAN), quien fue presidente de la Comisión de Hacienda, considera que el gran tema de ese periodo fue el escándalo del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) y la constitución del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), en un Congreso en el que “estábamos al tú por tú con el gobierno”.
La Cámara de Diputados no dejó pasar un artículo transitorio en el que la Secretaría de Hacienda endosaba a la deuda pública 542 mil millones de pesos del rescate bancario.
Muñoz Ledo señala que, en el caso del Fobaproa, finalmente el PAN hizo alianza con el PRI, pues de hecho en ese tema se fracturó el G-4, que sólo duró un año. “Entonces —subraya— el sistema tripartita no funciona si no hay una mayoría de oposición o de gobierno, porque el partido de en medio se tiene que ir a un lado, y el juego se vuelve tramposo, oscuro y se presta a todo tipo de arreglos”.
María del Carmen Nava Polina, politóloga del ITAM, señala que desde esa legislatura “estamos viviendo una época de democracia parlamentaria, que no ha terminado”, y que reclama arreglos orgánicos.
Se necesita una nueva Ley Orgánica del Congreso de la Unión, así como de reglamentos para la vida interior de las dos cámaras (diputados y senadores), considera, que fortalezcan las comisiones, el trabajo legislativo de los diputados, que resuelvan una gama de decisiones que en la actualidad se atienden mediante acuerdos de los coordinadores de bancadas.
La Cámara de Diputados abrió un canal de televisión en la 57 Legislatura y por primera vez publicó en una Gaceta los materiales relativos a la tarea de los diputados, que hasta entonces trabajaban a ciegas, reseña la politóloga.
Por ello no hay archivos de comisiones anteriores a 1997. Ese es el año de los pasos adelante, incluso es cuando por fin se instala un sistema electrónico de votación y desaparecen los bonos a discreción.
Sin embargo, dice, la tarea de la transparencia y la rendición de cuentas del poder que fiscaliza está incumplida.
El Universal/ Juan Arvizu Arrioja
PAN y PRD no saben gobernar: PSD
El PAN y el PRD no tienen un buen desempeño en el gobierno, y por ello, es necesario quitarles fuerza votando por partidos con propuestas pensadas en la ciudadanía. De acuerdo con Carla SánchezArmas, candidata a una diputación federal con el Partido Socialdemócrata, la prueba de lo anterior es que Felipe Calderón, "el llamado presidente del empleo", no ha dado las condiciones necesarias para generar trabajo.
En entrevista con CentralElectoral.com, SanchezArmas aseguró que la estrategia del Partido Socialdemócrata para demostrar que es un partido fuerte es "seguir impulsando la agenda de libertades" y la discusión de temas como la despenalización del aborto, la legalización de las drogas, las escuelas de tiempo completo y la "democratización" de los sindicatos.
Relacionado con esto último, la candidata se refirió al tema educativo y enfatizó en la necesidad de "enfrentar a los poderes fácticos" como el del Sindicato de Trabajadores de la Educación, "que en vez de invertir en preparar a sus profesores invierte en comprar Hummers".
En este mismo sentido, el PSD pretende garantizar una buena educación mediante la evaluación de maestros y el establecimiento de escuelas de tiempo completo que "homologuen los horarios laborales con los educativos".
SanchezArmas también enfatizó en la necesidad de "democratizar los sindicatos para que los derechos de los trabajadores puedan negociarse desde una perspectiva real" y no desde la cúpula de poder de una sola persona.
Asimismo, explicó que con la legalización de las drogas se pretende contrarrestar "la estrategia fallida del gobierno federal" contra el crimen organizado, y a través de la regulación del mercado de estupefacientes, atacar la violencia que el narcotráfico genera.
En cuanto a la despenalización del aborto, la aspirante socialdemócrata afirmó que promoverá, "el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo" ya que considera fundamental que exista la libertad de interrumpir un embarazo en buenas condiciones de salubridad y sin el riesgo de perder la vida.
Al respecto sentenció: "las leyes antiaborto son un retroceso en materia de derechos de las mujeres", y puso de ejemplo a la legislación de Guanajuato, donde se obliga a tener un hijo aún cuando es producto de una violación, lo que calificó como un "acto violento por parte del estado en contra de la mujer".
CNN Expansión
En entrevista con CentralElectoral.com, SanchezArmas aseguró que la estrategia del Partido Socialdemócrata para demostrar que es un partido fuerte es "seguir impulsando la agenda de libertades" y la discusión de temas como la despenalización del aborto, la legalización de las drogas, las escuelas de tiempo completo y la "democratización" de los sindicatos.
Relacionado con esto último, la candidata se refirió al tema educativo y enfatizó en la necesidad de "enfrentar a los poderes fácticos" como el del Sindicato de Trabajadores de la Educación, "que en vez de invertir en preparar a sus profesores invierte en comprar Hummers".
En este mismo sentido, el PSD pretende garantizar una buena educación mediante la evaluación de maestros y el establecimiento de escuelas de tiempo completo que "homologuen los horarios laborales con los educativos".
SanchezArmas también enfatizó en la necesidad de "democratizar los sindicatos para que los derechos de los trabajadores puedan negociarse desde una perspectiva real" y no desde la cúpula de poder de una sola persona.
Asimismo, explicó que con la legalización de las drogas se pretende contrarrestar "la estrategia fallida del gobierno federal" contra el crimen organizado, y a través de la regulación del mercado de estupefacientes, atacar la violencia que el narcotráfico genera.
En cuanto a la despenalización del aborto, la aspirante socialdemócrata afirmó que promoverá, "el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo" ya que considera fundamental que exista la libertad de interrumpir un embarazo en buenas condiciones de salubridad y sin el riesgo de perder la vida.
Al respecto sentenció: "las leyes antiaborto son un retroceso en materia de derechos de las mujeres", y puso de ejemplo a la legislación de Guanajuato, donde se obliga a tener un hijo aún cuando es producto de una violación, lo que calificó como un "acto violento por parte del estado en contra de la mujer".
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